Basurero que contempla multas de hasta 82 mil pesos

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Vecinos denuncian que los residuos se acumulan entre la vía pública, la maleza y terrenos sin mantenimiento; la ciudadanía que arroja basura, los propietarios y el gobierno municipal tienen responsabilidades claramente establecidas.

EZEQUIEL MONTES, QRO.— En la calle Confederación Nacional Campesina, la basura ya no parece un incidente aislado, sino parte del paisaje. Botellas, bolsas, cartón, ropa, restos de alfombra, llantas, plásticos, vidrios y desperdicios se encuentran dispersos entre la banqueta, el empedrado, la maleza y los terrenos ubicados a un costado de la vialidad.

Un vecino hizo llegar a Voz y Testimonio una denuncia acompañada de fotografías, señalando que las autoridades municipales ya fueron enteradas de la situación, pero hasta el momento no se ha observado una intervención suficiente para limpiar el lugar, requerir a los propietarios o evitar que más personas sigan utilizándolo como basurero clandestino.

Los habitantes consideran que la acumulación se ha convertido en un grave foco de contaminación y en un riesgo para quienes viven o transitan por la zona.

Botellas, cristales y desperdicios entre la maleza

Las imágenes muestran una extensa acumulación de envases de plástico y vidrio, bolsas negras, vasos desechables, empaques, cartones, ropa, una llanta, fragmentos de alfombra y otros residuos domésticos.

En una de las fotografías se distinguen varias piezas grandes de vidrio quebrado colocadas entre la vegetación, lo que representa un riesgo físico para peatones, menores de edad, animales y trabajadores que eventualmente realicen la limpieza.

También se observan zonas con ceniza y residuos aparentemente quemados, botellas rotas sobre el empedrado, desperdicios parcialmente cubiertos por tierra y vegetación, así como bolsas abandonadas en los límites de terrenos sin construir.

En algunos puntos la maleza ha crecido alrededor y encima de la basura, por lo que varios de los desechos aparentan llevar ahí más de unos cuantos días. La suciedad se extiende desde el interior de los terrenos hasta el borde de la vialidad y las áreas destinadas al tránsito peatonal.

Las fotografías, sin embargo, no permiten determinar quiénes llevaron la basura ni identificar por sí mismas a los propietarios de los terrenos. Esa investigación corresponde a la autoridad municipal mediante una inspección formal.

La ley sí existe; falta aplicarla

El Reglamento para la Prevención, Gestión Integral y Economía Circular de Residuos del Municipio de Ezequiel Montes es bastante claro: está prohibido abandonar o depositar residuos en la vía pública, predios baldíos, barrancas, drenajes, cuerpos de agua, zonas rurales o cualquier sitio no autorizado.

La misma norma considera infracción muy grave el abandono o eliminación incontrolada de residuos municipales y tirar desechos en terrenos urbanos. Cuando no se acredita un daño grave al ambiente o un peligro serio para la salud, la conducta puede clasificarse como grave; cuando se trata de cantidades pequeñas que afectan la limpieza y el ornato, puede considerarse leve.

Las multas previstas por el reglamento van de 10 a 110 UMA para infracciones leves; de 30 a 440 UMA para las graves, y de 300 a 700 UMA para las muy graves.

Con el valor vigente de la UMA en 2026, una infracción muy grave podría representar una sanción aproximada de entre 35 mil 193 y 82 mil 117 pesos. A esto puede sumarse la obligación de retirar los desperdicios y rehabilitar el sitio.

El Reglamento de Policía y Gobierno Municipal también prohíbe expresamente tirar basura en lotes baldíos y arrojar desperdicios en la vía pública. Además, establece que los propietarios o poseedores deben cercar sus terrenos y mantenerlos limpios para evitar insalubridad, contaminación y mala imagen urbana.

Es decir, herramientas legales hay. Lo que hace falta explicar es si se están utilizando.

La ciudadanía que ensucia es la primera responsable

No se puede responsabilizar exclusivamente al Ayuntamiento mientras algunas personas continúan utilizando la calle y los terrenos ajenos como si fueran centros gratuitos de disposición final.

Quien arroja una botella, una bolsa o una llanta en la vía pública no está cometiendo una simple descortesía: está infringiendo reglamentos municipales y la legislación ambiental del estado.

La falta de vigilancia no convierte un terreno baldío en basurero. Tampoco puede utilizarse como excusa el argumento de que “todos lo hacen”. La responsabilidad inmediata corresponde a quien genera los residuos y decide abandonarlos en un sitio no autorizado.

Para sancionar, sin embargo, la autoridad debe sorprender al responsable, obtener evidencia suficiente o investigar los hechos respetando el procedimiento administrativo. No sería correcto acusar públicamente a una persona sin pruebas; pero tampoco es correcto que el municipio renuncie a investigar solamente porque no encontró al infractor con la bolsa en la mano.

Los propietarios tampoco pueden desaparecer del problema

Los dueños o poseedores de terrenos baldíos tienen la obligación municipal de mantenerlos limpios y cercados.

Es cierto que un propietario puede ser víctima de personas que arrojan desperdicios sin su autorización. Pero cuando un terreno permanece abierto, cubierto de maleza y lleno de residuos, la autoridad debe identificar al titular, notificarlo y requerirle que tome medidas para limpiar y delimitar el predio.

La responsabilidad del propietario no elimina la del ciudadano que ensucia, pero tampoco puede utilizarse el comportamiento de terceros como una licencia permanente para abandonar el terreno.

Si después de un requerimiento formal el responsable del predio se niega a limpiar o rehabilitar el lugar, el propio reglamento contempla consecuencias administrativas.

El municipio no puede ser un espectador con membrete

Aquí también debe ponerse en su lugar al gobierno municipal.

La Ley para la Prevención, Gestión Integral y Economía Circular de los Residuos del Estado de Querétaro obliga a los municipios a prevenir y erradicar tiraderos clandestinos, manejar los residuos sólidos urbanos, aplicar medidas de seguridad e imponer sanciones.

Por eso no bastaría con responder que se trata de terrenos particulares. Parte de los desperdicios aparece sobre la banqueta, el empedrado y áreas de uso común. Además, aunque la basura se encontrara completamente dentro de una propiedad privada, sus posibles efectos sobre la salud, la seguridad y el entorno urbano justifican una inspección.

La autoridad no está obligada a inventar un culpable, pero sí a abrir un expediente, verificar el sitio, identificar a los propietarios, determinar qué dependencia debe intervenir y comunicar a los vecinos qué acciones se realizarán.

Dejar pasar el tiempo mientras crece la maleza y se acumulan más bolsas solamente envía un mensaje peligroso: que en ese punto se puede tirar basura sin consecuencias.

¿Qué debería hacer el Ayuntamiento?

La respuesta no debe reducirse a mandar una cuadrilla, retirar algunas bolsas, tomarse la fotografía y olvidarse nuevamente del lugar.

Los vecinos necesitan una intervención completa:

  1. Realizar una inspección formal y levantar un acta sobre las condiciones del sitio.
  2. Retirar la basura ubicada en la vía pública y eliminar los cristales u objetos peligrosos.
  3. Identificar y notificar a los propietarios de los terrenos.
  4. Requerir la limpieza, deshierbe y delimitación de los predios.
  5. Investigar a quienes arrojan residuos y aplicar las sanciones cuando existan pruebas.
  6. Colocar señalización preventiva y establecer vigilancia temporal.
  7. Dar seguimiento para impedir que el lugar vuelva a convertirse en tiradero.
  8. Informar públicamente el número de reporte, las medidas ordenadas y la fecha de atención.

El reglamento municipal permite que cualquier persona presente una denuncia ciudadana por hechos u omisiones que afecten el ambiente. Para ello puede entregar por escrito la ubicación, descripción de los hechos, fotografías y, cuando sea posible, datos que permitan identificar al presunto responsable.

No están solicitando un favor

Los habitantes de la calle Confederación Nacional Campesina no están pidiendo que la autoridad les haga un favor. Están exigiendo que se cumplan disposiciones que el propio Ayuntamiento está obligado a aplicar.

Quienes arrojan basura deben dejar de tratar los terrenos y las calles como su patio trasero. Los propietarios deben mantener sus predios limpios y delimitados. Y el municipio debe inspeccionar, limpiar lo que corresponda, requerir a los responsables y sancionar cuando existan elementos.

La ley está escrita. Las multas existen. Las dependencias tienen facultades. Lo único que no aparece todavía entre estas fotografías es la acción efectiva del gobierno municipal.

Voz y Testimonio mantiene abierto el espacio para que el Ayuntamiento de Ezequiel Montes informe si ya existe un expediente, inspección, requerimiento de limpieza o programa de atención para este punto.

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