La estrategia de la mentira y la simulación
La administración municipal de Cadereyta atraviesa un momento crítico, y no precisamente por la huelga de los trabajadores, sino por la forma en que la presidente municipal ha decidido enfrentar la realidad: con una estrategia de simulación, desinformación y manipulación mediática.
Recientemente, en un video difundido a través de sus redes sociales, la presidente municipal presumió como un «logro» la supuesta reducción de una deuda histórica de 52 millones de pesos a poco más de cinco, asegurando que esto representaría un beneficio directo para los ciudadanos. Lo dijo con tal seguridad, como si ese dinero ya estuviera en manos del gobierno municipal y pudiera sumarse automáticamente al presupuesto. Sin embargo, el sindicato de trabajadores del municipio no tardó en desmentir estas afirmaciones, dejando en evidencia que la narrativa de la alcaldesa es poco más que un intento burdo por maquillar la crisis y engañar a la opinión pública.
Mentiras y omisiones que delatan la falta de seriedad
En su mensaje, la presidente municipal evitó mencionar las negociaciones con la Secretaría del Trabajo del gobierno estatal y los acuerdos alcanzados en la mesa de diálogo. Lo hizo a propósito, porque reconocerlo implicaría admitir que, por primera vez en tres meses, su administración decidió tomarse en serio el conflicto con los trabajadores.
Las líderes sindicales, que han mantenido una postura firme pero abierta al diálogo, reconocieron que esta última reunión fue la primera en la que percibieron verdadera voluntad para llegar a acuerdos. Sin embargo, su descontento con la alcaldesa es evidente: no pueden aceptar que se intente distorsionar la realidad de la huelga con afirmaciones falsas que confunden a la ciudadanía y desvían la atención del verdadero problema.
Los trabajadores no exigen dinero. Piden respeto a sus derechos. Así lo han dejado claro en su comunicado, donde acusan a la presidente de desinformar y de actuar más como una influencer en campaña que como una verdadera gobernante.
El ataque a los medios y la parálisis del municipio
Como si la mentira no fuera suficiente, la estrategia de la administración municipal también incluye una guerra sucia contra los medios de comunicación. A través de una orda de fanáticos digitales, ha intentado desacreditar y denostar a quienes exhiben la realidad de sus acciones. Cualquier crítica es respondida con ataques orquestados desde redes sociales, en un intento desesperado por sostener una imagen pública que se cae a pedazos.
Mientras tanto, Cadereyta se hunde en la inoperancia. La huelga ha paralizado servicios esenciales como la recolección de basura, el mantenimiento de espacios públicos, el registro civil, las obras municipales y la dirección de gobierno. Las calles están llenas de basura, los trámites están detenidos y el desarrollo del municipio está completamente congelado. Y lo más alarmante: el sindicato no ve una solución cercana.
Un gobierno más preocupado por la imagen que por la gestión
En lugar de concentrarse en resolver la crisis que ella misma provocó, la presidente municipal ha preferido marchar en conmemoración del Día de la Mujer, utilizando un evento legítimo como plataforma para lucirse en redes sociales. ¿Marchar por los derechos de las mujeres mientras se vulneran los derechos laborales de los trabajadores municipales? La incongruencia es evidente.
Si de verdad la alcaldesa estuviera comprometida con la solución del conflicto, dedicaría sus esfuerzos a negociar con seriedad y respeto, en lugar de difundir falsedades y victimizarse ante la crítica. Un gobierno que basa su estrategia en la manipulación y el desprestigio de quienes lo cuestionan está condenado al fracaso.
Cadereyta no necesita populismo digital ni simulaciones mediáticas. Necesita gobernantes que asuman su responsabilidad con madurez y compromiso. Y por lo visto, eso es lo que más escasea en la actual administración.