Crónica de una Emergencia que Nadie Quiere Atender
En la comunidad de Emiliano Zapata, en El Blanco, Colón, un panal de abejas ha dejado al descubierto algo más que insectos volando: la ineficiencia institucional que zumba entre ramas burocráticas y excusas bien colocadas.
La Subdelegación emitió un aviso ciudadano pidiendo, casi con pena, que los padres eviten llevar a sus hij@s a la parte superior de los juegos porque… bueno, hay un panal “muy metido” en un árbol. Protección Civil ya fue, vio, saludó… y se retiró. Literal.
La explicación oficial es que el panal es muy grande y está “muy metido”, una frase que suena más a evasiva que a informe técnico. ¿Y luego? Pues nada. Queda en manos de la buena voluntad ciudadana el evitar un accidente. Porque claro, no hay nada como delegar la seguridad pública a la prudencia de padres, madres y niños en un área de juegos.
La pregunta incómoda es: ¿de verdad no hay una estrategia para casos así? ¿Dónde están las cuadrillas especializadas, los protocolos de emergencia, las gestiones inmediatas? O mejor dicho: ¿en qué rama del árbol se quedó atorado el sentido común?
Mientras tanto, las abejas siguen en su reino sin pagar predial y con más protección que un adulto mayor en trámite de pensión. Y lo peor: esto no es un caso aislado, sino síntoma de un modelo de atención reactiva, lento y desarticulado que parece necesitar de una tragedia para activarse.
Se agradece el aviso ciudadano, sí. Pero sería más tranquilizador un aviso institucional que diga: “Ya lo resolvimos”, y no “Suerte, y no se acerquen”.
Porque en Emiliano Zapata, hoy el peligro tiene alas… y nadie quiere mover el panal.
¿Moraleja? Que cuando la autoridad se queda zumbando en círculos, la comunidad paga el aguijón.





