Querétaro, Qro.-El día apenas comenzaba cuando una columna de humo rompió la calma a un costado de la carretera 120, a la altura del kilómetro 19, junto al CDC. Entre desechos acumulados y vegetación seca, el fuego había encontrado terreno fértil: un basurero a cielo abierto convertido, una vez más, en punto de riesgo.
Al lugar arribaron dos unidades con cuatro elementos, quienes se enfrentaron a un incendio irregular, alimentado por plásticos, residuos domésticos y matorrales secos. El humo espeso se elevaba y se dispersaba con el viento, mientras pequeños focos de llama avanzaban entre la basura, amenazando con extenderse.
Las labores fueron directas y sostenidas. Mangueras en mano, los bomberos atacaron los puntos más activos, sofocando el fuego y enfriando la zona para evitar una posible reignición. Cada descarga de agua buscaba no solo apagar las llamas visibles, sino cortar cualquier posibilidad de propagación.
Tras varios minutos de trabajo, el incendio fue controlado, descartándose riesgos mayores para el entorno y para quienes transitan por esta vía. La escena quedó marcada por restos humeantes y el recordatorio silencioso de un problema recurrente: la quema y acumulación de basura como detonante de emergencias evitables.
El fuego cedió. La vigilancia continuó. Y el basurero, una vez más, dejó claro que no es solo un punto de desecho, sino un riesgo latente para todos.






