Querétaro, Qro.-El silencio habitual de la carretera estatal 210, a la altura del Fraccionamiento Sendas, fue roto por el estruendo del metal. Un tractocamión quedó atravesado sobre la cinta asfáltica y, frente a él, un automóvil compacto terminó severamente dañado, como si hubiera perdido la batalla en segundos.
El impacto obligó al cierre total de la vialidad en ambos sentidos. Patrullas y motocicletas policiales formaron un cerco de seguridad mientras los elementos descendían con paso firme, evaluando la escena, asegurando el perímetro y evitando riesgos mayores. La carretera, normalmente viva, quedó inmóvil.
A pesar de lo aparatoso del hecho, no se reportaron personas lesionadas, un dato que contrasta con la crudeza de la imagen: fierros retorcidos, carriles bloqueados y la tensión propia de un accidente que pudo ser tragedia.
La escena deja una lección clara y nada romántica: en carretera, un segundo de descuido basta para detenerlo todo. Hoy fue solo el tráfico… mañana, quién sabe




