Cadereyta de Montes, Qro.-La versión oficial habla de protocolos. La realidad, de balas, silencio y una muerte que aún no aparece en los registros formales.
La noche del sábado pasado, una llamada al 911 alertó sobre una riña al interior de un domicilio en el municipio de Cadereyta de Montes. Al lugar acudieron elementos de la Policía Municipal, quienes confirmaron el altercado. De acuerdo con testimonios recabados, en medio de la confrontación una persona —un hombre de entre 30 y 40 años— salió del domicilio portando un machete y discutió con los oficiales.
Según información obtenida por este medio, durante el intercambio uno de los policías municipales accionó su arma de fuego y disparó en tres ocasiones contra el civil, quien resultó gravemente herido. El hombre fue trasladado de urgencia a un hospital, donde permaneció internado en estado crítico.
Hoy después de 3 días, la Presidencia Municipal de Cadereyta emitió un boletín en el que aseguró que la actuación policial se realizó conforme a los protocolos y lineamientos vigentes, señalando que el uso del arma de fuego fue necesario ante un “riesgo inminente” para salvaguardar la integridad de las personas presentes y del propio personal policial.
Sin embargo, este lunes por la mañana, alrededor de las 8:00 horas, la persona herida perdió la vida, según información confirmada por fuentes cercanas al caso. Hasta el momento, de manera extraoficial, se sabe que la aún no contaría con un reporte formal del fallecimiento, pese a que el caso ya se encontraba bajo investigación.
El hecho abre varias interrogantes: ¿se agotaron realmente los protocolos de contención?, ¿fue proporcional el uso de la fuerza?, ¿por qué el fallecimiento no ha sido notificado oficialmente a la autoridad investigadora?
Mientras la sostiene su narrativa institucional, el caso entra ahora en una fase decisiva. La investigación ministerial deberá esclarecer no solo cómo ocurrió el enfrentamiento, sino si la actuación policial se ajustó a la legalidad o si se trató de un uso excesivo de la fuerza con consecuencias fatales.
Por ahora, hay un hecho ineludible: una llamada por una riña terminó con un civil muerto y con más preguntas que respuestas. Y esas preguntas, tarde o temprano, tendrán que ser respondidas. Porque cuando las versiones oficiales no alcanzan, la verdad siempre termina pidiendo la palabra.




