Querétaro, Qro.-El silencio de la tarde en la comunidad de Fuentenzuelas se rompió con el olor a humo y el sonido seco de un motor que ya no respondía. Un vehículo particular comenzaba a arder, recordando —una vez más— lo frágil que puede ser la rutina cuando el fuego aparece sin aviso.
El reporte movilizó a los cuerpos de emergencia. Al arribar al lugar, la escena mostraba una primera batalla ganada: el propietario del vehículo, con nervios firmes y un extintor en mano, había logrado contener las llamas, evitando que el incendio se propagara hacia viviendas cercanas.
Sin embargo, el peligro no había terminado. Elementos de atención a emergencias aplicaron extintor de espuma, asegurando la extinción total del fuego y realizando una revisión minuciosa para descartar riesgos en el área, especialmente en el compartimiento del motor, donde el fuego suele guardar su último aliento.
En el sitio también se contó con la presencia de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal de Tequisquiapan, brindando apoyo y resguardo perimetral, mientras el vehículo quedaba como testigo silencioso de lo que pudo ser una tragedia mayor.
No hubo personas lesionadas. Solo daños materiales… y una lección clara: un extintor a tiempo puede marcar la diferencia entre un susto y una desgracia.
El fuego no perdona errores, pero sí respeta la prevención





