Querétaro, Qro.-La escena ocurrió en la colonia Menchaca, sin sirenas previas ni advertencias. Una mujer terminó sentada sobre la banqueta, aún consciente, con el golpe reciente y la confusión propia de quien, segundos antes, fue atropellada por una motocicleta.
El tránsito cotidiano se detuvo lo suficiente para que llegara la ayuda. Paramédicos brindaron atención prehospitalaria en el lugar, evaluando lesiones y estabilizando a la víctima. No hubo caos, pero sí miradas inquietas y una pregunta silenciosa que siempre aparece después: ¿pudo evitarse?
El atropellamiento no fue una casualidad aislada. Es el resultado de velocidad, prisa y poca prioridad al peatón, una combinación que se repite demasiado en las calles. Esta vez hubo atención oportuna. Esta vez no pasó a mayores.
El recordatorio queda sobre el asfalto: respetar los límites de velocidad y priorizar al peatón no es cortesía, es prevención. Porque en la calle, un segundo de imprudencia puede cambiarlo todo





