Cadereyta, Qro.-En Cadereyta de Montes, el discurso oficial busca suavizar lo que a todas luces es un incremento que golpeará directamente al bolsillo rural. La Entidad Superior de Fiscalización del Estado (ESFE) destacó la “actualización constante” del municipio y su apego a la propuesta del Instituto Registral, pero lo cierto es que esa “actualización” se traduce en un aumento del 20.24% en el valor del suelo rústico, una cifra que difícilmente puede pasarse por alto en una región con fuerte vocación agrícola y ganadera.
La Tesorera Municipal, Laura Cruz García, admitió que el Ayuntamiento cuestionó los ajustes, aunque terminó aceptando el argumento técnico del tasador: el alza fue “general para todo el estado”. Un razonamiento que, más que aclarar, parece justificar la falta de autonomía municipal frente a decisiones centralizadas que no consideran la realidad económica de los productores locales.
Mientras los valores de construcción suben apenas un 4.11% y los del suelo urbano un 5.04%, el golpe fuerte recae sobre el campo cadereytense. Así, la modernización catastral presume cifras técnicas, pero en el fondo exhibe una desconexión entre los despachos y la tierra.
Una vez más, Cadereyta paga por decisiones que se toman lejos de su realidad, bajo la etiqueta de “actualización”. Y aunque el municipio presume cumplimiento, los contribuyentes rurales podrían sentir que el progreso, otra vez, les cuesta más caro que a nadie.




