La Casa del Jabonoso 79 desenmascara a la 4T
En una tarde fresca y nublada desde la ya icónica «terraza del amor», La Casa del Jabonoso regresó con una sesión adelantada al jueves 17 de julio. Esta vez, Armando Briones y Óscar Alcázar decidieron mover la fecha por compromisos personales, pero también por la urgencia de hablar sin filtros sobre el caos que se avecina en la política mexicana. Entre bromas, un cafecito y el miedo a que lloviera a mitad del programa, comenzaron un episodio que terminaría siendo uno de los más explosivos hasta la fecha.
Desde los primeros minutos, el tono fue crítico, desafiante y directo: «Morena está empezando a desmoronarse», afirmaron. El detonante de esta afirmación fue el caso Ovidio Guzmán. Ya no se trata de teorías o especulaciones. Ovidio, extraditado y ahora protegido por el gobierno estadounidense, ha pasado de ser un cártel viviente a convertirse en una bomba de relojería. Su nueva vida en «un lugar secreto», con protección y comodidades, indica que cantó, que dio información contundente. ¿Y a quiénes señala? Todo apunta hacia figuras clave de Morena.
Armando no lo dice con rodeos: «Tú crees que cuando Ovidio canta, Morena muere?» La pregunta flota en el aire. Óscar responde con cautela, pero se nota que la posibilidad le parece real. Los analistas apuntan al corazón del poder: Andy López Beltrán, José Ramón, y Adán Augusto López. Este último, exsecretario de Gobernación y figura fuerte del obradorismo, está envuelto en acusaciones por sus presuntos vínculos con el crimen organizado en Tabasco. Su exjefe de seguridad ha sido señalado como líder del grupo criminal «La Barredora». Y peor aún, fue recomendado por el hermano del presidente, José Ramiro.
El caso es tan grave que ambos conductores coinciden: la defensa que hace Morena de Adán es de una incongruencia abismal. «Si Calderón sabía de García Luna y no hizo nada, era grave. Pero si no sabía, era peor. Entonces ¿por qué Adán sí tiene el beneficio de la duda?», cuestionan. Lo que revelan es el doble discurso de Morena, una narrativa que defiende lo indefendible y que repite patrones que antes criticaban con vehemencia.
El programa también hace un repaso histórico. Se compara la estructura de Morena con la del viejo Partido Nacional Revolucionario. Ambos surgieron de la unificación de caciques, de personajes con poder regional que fueron absorbidos y premiados con cargos, dinero y perdón. «Morena es el PRIANismo con otro nombre», sentencian. Y con esta fusión de intereses también llegaron las contradicciones: robar, mentir, traicionar. Tres actos que supuestamente Morena erradicaría y que hoy, según los conductores, comete sin pudor.
Uno de los momentos más duros es cuando se enumeran las mentiras de la 4T: el Tren Maya subsidiado, Dos Bocas que no produce, la megafarmacia que no surte, Pemex con pérdidas multimillonarias, y un sistema de salud «como Dinamarca» que no llega ni a consultorio rural. Todo esto, mientras se repite una y otra vez que «no hay corrupción». «Es mentira que se acabó el huachicol. Es mentira que no hay fentanilo. Es mentira que estemos mejor que nunca», dicen. Y lo más triste, agregan, es que muchos mexicanos lo siguen creyendo.
La conversación se intensifica al mencionar a personajes como Laida Sansores, acusada de perseguir y censurar periodistas, o al hablar de las amenazas a la libertad de expresión. «Ya estamos como dictaduras», aseguran, y sacan una lista escalofriante: Mussolini, Stalin, Hitler, Franco, Pinochet, Maduro, Ortega, todos ellos usaron el discurso de que la oposición era antipatriótica. «Y ahora lo repite Morena.»
La dimensión internacional también entra al debate. El conflicto entre EE.UU. y Rusia, los movimientos de China, el papel de México como «el ring» donde pelean las potencias. «Se canceló la inversión de BYD en México. Las empresas están huyendo. Y la presidenta dice que la culpa es de Estados Unidos por su consumo.»
En Querétaro, el programa aterriza lo nacional a lo local. Reconocen el avance del PAN, el debilitamiento de Morena en la entidad, y elogian proyectos como el transporte gratuito en comunidades que conecta con el sistema Crobus. «Es un gitazo», dicen, reconociendo que cuando algo se hace bien, hay que decirlo.
El episodio se cierra con reflexiones sobre el futuro inmediato. Claudia Sheinbaum, afirman, tiene solo dos opciones: o se alinea con el «jefe de Palenque» y arrastra al país con ella, o rompe con él y trata de salvar algo del barco. En cualquiera de los dos caminos, las consecuencias serán brutales.
¡Una conversación de alto calibre, con un estilo directo, crudo, sin concesiones! Este episodio de La Casa del Jabonoso es un manifiesto ciudadano contra la mentira institucionalizada y un llamado urgente a abrir los ojos.
Con el humor ácido que los caracteriza, pero también con una preocupación palpable por el rumbo del país, Óscar y Armando firmaron uno de los programas más intensos hasta la fecha. Una cita obligada para quien quiera entender por qué, cuando el tecolote canta, el indio muere… y quizá, cuando Ovidio canta, Morena también.




