Por lluvias torrenciales: 75 casas anegadas
La tormenta, que se cebó con el nororiente del Valle de México, dejó a su paso una estampa que ya parece costumbre en Ecatepec: calles convertidas en canales de lodo, transformadores reventados y colonias enteras—como Chiconautla y Jardines de Morelos—sumidas en la oscuridad. A las 03:12 de la madrugada, la Secretaría de Marina activó la Fase III del Plan Marina: 180 efectivos, tres lanchas neumáticas y motobombas portátiles entraron en acción para evacuar a 120 personas atrapadas en sus azoteas. El agua alcanzó el metro de altura y anegó 75 viviendas.
Mientras los marinos remaban entre coches semisumergidos, vecinos gritaban que el drenaje colapsó porque 40 % de las alcantarillas siguen taponadas con basura. El director de Protección Civil municipal admitió que las “bocas de tormenta” reciben mantenimiento apenas dos veces al año. Conagua confirmó que el caudal del río de Los Remedios llegó al 93 % y advirtió riesgo de desbordamiento si vuelve a llover con la misma intensidad.
La CFE contabilizó 14 transformadores dañados; cuadrillas improvisaron puentes de energía con generadores móviles. En redes sociales se viralizó la imagen de un marinero cargando en brazos a un adulto mayor mientras el agua le llegaba al pecho. “Somos la brigada de último recurso”, dijo el capitán que comandó la operación.
La Secretaría del Bienestar abrió dos albergues con capacidad para 300 personas en el deportivo Las Américas; aún así, varias familias se resistieron a abandonar sus casas por miedo a saqueos. ONGs locales denunciaron que la declaratoria de emergencia tardó seis horas; el gobernador respondió que el protocolo se activó “en el primer minuto”.
El alcalde prometió créditos blandos de hasta 25 000 pesos para reparar electrodomésticos, pero expertos urbanistas señalan que el problema es estructural: Ecatepec carece de un sistema de captación pluvial y el crecimiento urbano sigue avanzando sobre cauces naturales. Si la temporada de lluvias mantiene su patrón, el Plan Marina podría convertirse en presencia permanente… o en mero paliativo frente a una inundación que cada año sube un escalón más.





