Las lluvias han dejado huella en Querétaro, y no solo en los campos reverdecidos. En la carretera estatal 100, del kilómetro 42+000 al 48+000, el paso de la tormenta se tradujo en material arrastrado, lodo y escombros que hoy amenazan la seguridad vial.
Desde temprano, personal de la Comisión Estatal de Infraestructura (CEI) se desplegó en la zona para iniciar labores de remoción de material. No hay reflectores, pero sí maquinaria pesada, palas y compromiso. La tarea no es sencilla: requiere precisión, esfuerzo físico y coordinación constante para despejar el camino sin comprometer la seguridad de los conductores que aún transitan por ahí.
A quienes viajan por esta vía se les exhorta a extremar precauciones, conducir con responsabilidad y respetar los señalamientos preventivos. Cada cono anaranjado y cada bandera de advertencia son un pequeño escudo contra el caos.
En Querétaro, la seguridad se construye entre todos. Las lluvias no avisan, pero la respuesta sí puede estar organizada, firme y solidaria.
Porque aquí, más que caminos, trazamos rutas de colaboración.






