El alcalde que quiso tomarse la foto con una aprobación ajena

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La Casa del Jabonoso

Por Óscar Alcázar

En política hay quienes construyen prestigio con resultados y quienes prefieren buscar una fotografía suficientemente amplia para meterse en ella, aunque nadie los haya invitado.

Eso parece ocurrir con una publicación que presume que Tequisquiapan ocupa el cuarto lugar nacional en aprobación a la presidenta Claudia Sheinbaum y que, mediante una pirueta narrativa bastante conveniente, intenta colocar al presidente municipal Héctor Magaña dentro de ese resultado.

La nota podría formar parte de una estrategia de promoción política o incluso de contenido contratado. No tenemos pruebas para afirmarlo y, por responsabilidad, no lo hacemos. Sin embargo, su redacción tiene todos los ingredientes de una pieza destinada a beneficiar la imagen del alcalde: toma un dato favorable de la presidenta, lo traslada al terreno municipal y termina sugiriendo que el respaldo a Claudia Sheinbaum coincide con una supuesta aprobación ciudadana al gobierno local.

El problema es que la encuesta citada no demuestra eso.

MITOFSKY reportó que, durante junio de 2026, Claudia Sheinbaum alcanzó en Tequisquiapan una aprobación de 76.6%. Con ese porcentaje, el municipio apareció en el cuarto lugar de una lista encabezada por Milpa Alta, Tulum y Tijuana.

Pero aquí comienza el truco.

No se evaluaron todos los municipios de México. El ejercicio solamente contempló 150 municipios y alcaldías seleccionados. Por eso, presentar el resultado simplemente como “cuarto lugar nacional” es una verdad recortada: suena más grande de lo que realmente mide.

Tequisquiapan no quedó en cuarto lugar entre la totalidad de los municipios del país. Quedó cuarto entre los 150 incluidos en ese estudio específico de aprobación presidencial.

La diferencia no es un tecnicismo. Es la diferencia entre informar y fabricar una percepción.

La encuesta mide lo que los habitantes entrevistados piensan sobre Claudia Sheinbaum, no lo que piensan sobre Héctor Magaña. No pregunta si están satisfechos con la recolección de basura, el estado de las calles, la seguridad municipal, los servicios públicos, la transparencia, las contrataciones o la administración del Ayuntamiento.

Tampoco permite concluir que la aprobación presidencial se deba a los resultados del gobierno municipal.

Afirmar que ambos respaldos “coinciden” es una interpretación interesada, no una conclusión del estudio.

Una encuesta, dos personajes y una sola aprobación

La operación propagandística es sencilla: se presenta el rostro de la presidenta, se destaca un porcentaje alto y después se introduce al alcalde como supuesto beneficiario político del resultado.

Es una especie de transferencia artificial de aprobación:

Sheinbaum tiene 76.6%; Tequisquiapan aparece bien ubicado; el alcalde pertenece a Morena y al PT; por lo tanto, el alcalde también estaría bien evaluado.

Pero esa conclusión no existe en la encuesta.

Compartir partido no significa compartir automáticamente aprobación. Un ciudadano puede respaldar ampliamente a la presidenta de la República y, al mismo tiempo, estar inconforme con su presidente municipal. También puede ocurrir lo contrario. Las evaluaciones nacionales y locales responden a responsabilidades, problemas y resultados distintos.

MITOFSKY sí publicó por separado un ranking de 150 alcaldes correspondiente a junio de 2026. En esa medición aparece Héctor Magaña como uno de los presidentes municipales que incrementaron su evaluación respecto de abril. Sin embargo, se trata de otro estudio, con otro objeto de medición, y no autoriza a transferirle el 76.6% obtenido por Claudia Sheinbaum. Además, la nota cuestionada no presenta el porcentaje concreto del alcalde, su posición ni la ficha metodológica de su evaluación municipal.

Es decir, existe una medición separada del alcalde, pero la publicación no la desarrolla ni la utiliza de manera transparente. Prefiere la cifra más vistosa: la de la presidenta.

Y ahí es donde la foto comienza a oler a jabón político.

El porcentaje que no le pertenece

El 76.6% pertenece a la evaluación presidencial en Tequisquiapan.

No es la aprobación del Ayuntamiento.

No es una calificación sobre el desempeño de Héctor Magaña.

No es una evaluación de la seguridad municipal.

No es una encuesta sobre obra pública.

No es una medición de promoción turística.

Tampoco demuestra que los ciudadanos estén premiando los resultados del gobierno municipal o del partido en el poder.

La nota asegura que las cifras coinciden con el respaldo ciudadano al alcalde y sugiere que la población valora los resultados en turismo, seguridad y obra pública. Sin embargo, no presenta una sola pregunta de la encuesta que mida esas áreas, ni datos que permitan identificar por qué las personas aprobaron a la presidenta.

Se trata, por tanto, de una conclusión editorial presentada como si estuviera respaldada por la estadística.

La encuesta presidencial de MITOFSKY confirma que la aprobación de Claudia Sheinbaum varía considerablemente entre territorios. Incluso su análisis estatal reconoce que las dinámicas locales no son uniformes y que cada región tiene comportamientos políticos diferentes.

Eso debería obligar a mayor prudencia, no a convertir una cifra federal en propaganda municipal.

¿Cuarto lugar de qué?

La frase “cuarto lugar nacional” funciona bien para las redes sociales. Suena contundente, genera orgullo local y puede compartirse sin demasiadas preguntas.

Pero una columna política está obligada a hacerlas.

¿Cuáles fueron los criterios para seleccionar los 150 municipios?

¿Se incluyeron los 18 municipios de Querétaro?

¿Tequisquiapan fue comparado con los más de dos mil municipios existentes en México?

¿El porcentaje corresponde al alcalde o a la presidenta?

¿Dónde está la evaluación específica del gobierno municipal?

¿Dónde aparece la pregunta sobre turismo, seguridad u obra pública?

Sin esas precisiones, el cuarto lugar nacional se convierte en un traje demasiado grande para una medición limitada.

Lo correcto sería informar:

Tequisquiapan ocupó el cuarto lugar entre los 150 municipios y alcaldías incluidos en la medición de aprobación presidencial de MITOFSKY.

Lo incorrecto es utilizar esa posición para insinuar que el alcalde se encuentra entre los presidentes municipales mejor aprobados del país.

Una cosa no prueba la otra.

Colgarse de Sheinbaum

La presidenta Claudia Sheinbaum tiene su propia trayectoria, decisiones, programas, narrativa y evaluación pública. El gobierno municipal de Tequisquiapan debe responder por sus propios resultados.

Pretender que el alcalde se apropie políticamente de la aprobación presidencial es como colgar una medalla prestada en el despacho municipal y esperar que nadie revise el nombre grabado.

La popularidad nacional no limpia automáticamente las deficiencias locales.

No tapa los cuestionamientos sobre transparencia.

No responde solicitudes de información.

No explica contratos.

No mejora servicios públicos por decreto.

No convierte una obra federal en logro municipal.

Y mucho menos sustituye una evaluación seria de la administración de Héctor Magaña.

La verdadera aprobación municipal tendría que construirse mediante una medición propia, con muestra suficiente, metodología publicada, preguntas específicas y resultados verificables sobre el desempeño del alcalde y de cada servicio público.

Mientras eso no se presente claramente, utilizar el 76.6% de Claudia Sheinbaum como reflejo del gobierno de Tequisquiapan es una maniobra políticamente engañosa.

La fotografía no gobierna

El dato favorable para la presidenta es real: 76.6% en Tequisquiapan y cuarto lugar entre los 150 territorios medidos.

Lo que no es correcto es convertir ese resultado en una certificación del gobierno municipal.

La política mexicana conoce bien este recurso: cuando los resultados propios no alcanzan para sostener una narrativa, siempre queda la opción de buscar una figura popular, colocarse a su lado y esperar que algo de su aprobación salpique.

Pero las encuestas no funcionan por proximidad fotográfica.

La aprobación no se hereda, no se transfiere y no se reparte por militancia.

A Héctor Magaña deberán evaluarlo por lo que haga —o deje de hacer— en Tequisquiapan. Por sus decisiones, sus contratos, sus obras, sus servicios, su transparencia y su capacidad de responder a los ciudadanos.

Porque al final, aunque algunos quieran enjabonarla, la realidad municipal termina resbalándose de la propaganda.

Y en La Casa del Jabonoso, ya sabemos que cuando alguien se talla demasiado con popularidad ajena, generalmente no busca quedar limpio: busca salir bien en la foto.

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