La reserva aparece como disponibilidad, financiamiento interno e ingreso por servicios. Los documentos revisados no muestran contratación de deuda, pero tampoco permiten identificar la cuenta bancaria, el saldo conciliado ni el soporte contable que explique los cambios de clasificación.
Auditoría Ciudadana Ezequiel Montes | Investigación documental
Los $16 millones no aparecen, hasta ahora, como dinero desaparecido. Tampoco existen elementos públicos para afirmar que provengan de un préstamo. Lo que muestran los documentos financieros del municipio de Ezequiel Montes es una ruta mucho más difícil de seguir: la misma cantidad cambia de nombre conforme se pasa de la iniciativa de Ley de Ingresos al calendario mensual y, posteriormente, al primer informe trimestral de 2026.
En la iniciativa municipal, los recursos son identificados como “financiamiento propio” procedente de disponibilidades. En el calendario mensual aparecen dentro de “financiamiento interno”. Tres meses después, el Estado Analítico de Ingresos los ubica como “ingresos por venta de bienes, prestación de servicios y otros ingresos”. Los tres documentos fueron publicados por el propio Gobierno Municipal.
Las clasificaciones no son equivalentes. Una disponibilidad representa recursos existentes en tesorería al cierre de un ejercicio; un financiamiento interno normalmente se asocia con operaciones de financiamiento, y los ingresos por venta de bienes o prestación de servicios corresponden a recursos obtenidos por actividades distintas. El municipio deberá explicar si se trata de un problema de captura, una limitación del sistema contable, una reclasificación formal o una aplicación incorrecta de los rubros presupuestarios.
El origen legal: dinero disponible, no crédito bancario
La Ley para el Manejo de los Recursos Públicos del Estado de Querétaro establece que el “financiamiento propio” se integra con recursos existentes en la tesorería al cierre del ejercicio, disponibilidades o determinadas transferencias federales que no fueron pagadas ni devengadas. También señala que esos recursos pueden ser de libre disposición o estar etiquetados y que deben incluirse tanto en la Ley de Ingresos como en el Presupuesto de Egresos.
En otras palabras, la palabra “financiamiento” puede resultar engañosa para el ciudadano, pero en la legislación queretana no significa necesariamente contratar deuda.
La iniciativa de Ezequiel Montes es específica en ese punto. Su artículo 11 establece cero pesos por endeudamiento interno, endeudamiento externo y financiamiento interno. En el artículo siguiente identifica los $16 millones como “disponibilidades” y registra cero pesos provenientes de transferencias federales o estatales etiquetadas.
El reporte municipal de Endeudamiento Neto confirma que, entre el 1 de enero y el 31 de marzo de 2026, no se registraron créditos bancarios, otros instrumentos de deuda, contrataciones, colocaciones ni amortizaciones.
Por ello, con los documentos disponibles, no existe sustento para afirmar que Ezequiel Montes pidió prestados esos $16 millones.
Finanzas municipal habló de una reserva para pensiones
Durante el análisis de las iniciativas municipales ante la Legislatura de Querétaro, la Entidad Superior de Fiscalización informó que Ezequiel Montes proponía un techo financiero de $342,113,872: $66,530,500 de ingresos propios, $259,583,372 de participaciones y aportaciones, y $16 millones de financiamiento propio.
En esa reunión, el secretario de Finanzas municipal, Rafael Reséndiz, explicó que se trataba de una reserva empleada para atender jubilaciones y pensiones y señaló que el monto definitivo se conocería al cierre del ejercicio fiscal 2025; hasta ese momento, la estimación era de $16 millones.
La declaración aporta contexto, pero no sustituye los documentos que deben probar la disponibilidad. Para conocer si el municipio realmente inició 2026 con exactamente $16 millones, es necesario revisar el saldo bancario al 31 de diciembre de 2025, las conciliaciones, las pólizas contables y la integración de los remanentes.
La información pública revisada no identifica:
- El banco y la cuenta o cuentas donde se encontraban los recursos.
- El saldo de cada cuenta al cierre de 2025.
- Los rendimientos financieros generados.
- La fecha y póliza con la que fueron reconocidos en 2026.
- Si eran recursos de libre disposición o recursos comprometidos.
- La integración exacta que permitió estimar los $16 millones.
La legislación estatal exige que el financiamiento propio sea identificado según su naturaleza, pero la tabla de la iniciativa municipal únicamente lo presenta como “disponibilidades”, sin desglosar su origen bancario ni presupuestario.
Tres cifras presupuestarias que deben leerse correctamente
Los documentos contienen tres totales que, vistos de manera aislada, pueden generar una conclusión equivocada:
| Documento | Total presentado | Explicación |
|---|---|---|
| Proyección de ingresos LDF | $326,113,872 | No incorpora los $16 millones de disponibilidad |
| Iniciativa municipal | $342,113,872 | Incluye $16 millones de financiamiento propio |
| Presupuesto publicado para 2026 | $342,265,438 | Incluye los $16 millones y un ajuste de $151,566 en participaciones |
El Formato 7a de la Ley de Disciplina Financiera suma $239,602,572 de ingresos de libre disposición y $86,511,300 de transferencias federales etiquetadas. El resultado es $326,113,872 y registra cero pesos por deuda.
Al agregar los $16 millones de disponibilidades previstos por la legislación estatal, la iniciativa alcanza $342,113,872. El presupuesto publicado posteriormente aumentó a $342,265,438 debido a una modificación de $151,566 en la estimación de participaciones federales.
Esta revisión descarta que la diferencia de $16 millones entre el formato LDF y la iniciativa represente, por sí misma, un error presupuestario. Son presentaciones distintas. Lo que todavía debe documentarse es por qué cambió la estimación de participaciones durante el proceso legislativo y cuál fue el soporte técnico del ajuste de $151,566.
El calendario los llamó “financiamiento interno”
El primer cambio relevante aparece en el Calendario de Ingresos Base Mensual.
Aunque la iniciativa señala que el financiamiento interno sería de cero pesos y que los $16 millones provenían de disponibilidades, el calendario coloca la cantidad completa en la fila denominada “Financiamiento Interno” y programa su reconocimiento en enero de 2026.
Puede tratarse de una clasificación predeterminada del sistema utilizado por el municipio, pero el documento no incluye ninguna nota aclaratoria. Tampoco explica por qué una disponibilidad de ejercicios anteriores fue colocada dentro de un concepto que la propia iniciativa había presupuestado en cero.
Este punto es importante porque una disponibilidad no nace en enero: debe existir desde el cierre del ejercicio anterior. La autoridad necesita acreditar la continuidad entre el saldo de diciembre de 2025 y su incorporación al presupuesto de 2026.
En marzo se convirtió en “ingreso por servicios”
El segundo cambio aparece en el Estado Analítico de Ingresos correspondiente al periodo del 1 de enero al 31 de marzo de 2026.
En ese reporte, los $16 millones ya no se muestran como financiamiento propio ni como financiamiento interno. Aparecen en el rubro “Ingresos por venta de bienes, prestación de servicios y otros ingresos”. En la misma tabla, el apartado de “Ingresos derivados de financiamientos” permanece en cero.
La contradicción es visible:
- La iniciativa calculó cero pesos por ventas de bienes y servicios.
- El presupuesto ciudadano presentó los $16 millones como financiamiento propio.
- El calendario los ubicó como financiamiento interno.
- El informe trimestral los colocó como ingresos por ventas, servicios y otros conceptos.
Esta diferencia no demuestra una apropiación o transferencia ilegal. Sí revela que los documentos disponibles no permiten a un ciudadano seguir de manera clara la clasificación contable del recurso.
Los $16 millones no habían sido ejercidos al primer trimestre
El Presupuesto de Egresos destinó la totalidad de los recursos a dos conceptos:
- $14 millones para un “Fideicomiso y/o Fondo para Pensiones y Jubilaciones”.
- $2 millones para un “Fideicomiso y/o fondo para contingencias”.
La expresión “fideicomiso y/o fondo” tampoco permite conocer si existe un fideicomiso formal, un fondo contable, una cuenta de inversión o solamente una reserva presupuestaria. Esa naturaleza jurídica deberá acreditarse mediante el contrato, acuerdo de creación, reglas de operación, cuenta bancaria y autorizaciones del Ayuntamiento.
Al 31 de marzo de 2026, el Estado Analítico del Ejercicio del Presupuesto de Egresos mantenía los $16 millones aprobados, pero reportaba cero pesos devengados y cero pesos pagados en transferencias a fideicomisos, mandatos y otros análogos. La totalidad aparecía como subejercicio.
En el lado de los ingresos, el primer reporte trimestral también mostraba cero pesos devengados y recaudados en el renglón donde fueron colocados los $16 millones.
Esto no significa automáticamente que el dinero no existiera. Las disponibilidades de ejercicios anteriores pueden recibir un tratamiento presupuestario diferente al de los ingresos recaudados durante el año. Sin embargo, la ausencia de una explicación técnica impide saber si el saldo ya había sido reconocido contablemente, si estaba disponible en una cuenta o si continuaba sujeto al cierre y conciliación de 2025.
Lo que está comprobado
La revisión documental permite establecer con seguridad que:
- El municipio estimó $16 millones de financiamiento propio para 2026.
- La iniciativa identificó el origen como disponibilidades, no como deuda.
- El Gobierno Municipal y la ESFE vincularon la reserva principalmente con pensiones y jubilaciones.
- El presupuesto asignó $14 millones al fondo de pensiones y $2 millones a contingencias.
- El calendario registró el monto como financiamiento interno.
- El primer informe trimestral lo colocó como ingreso por venta de bienes y prestación de servicios.
- No se reportaron créditos bancarios ni otros instrumentos de deuda.
- Al cierre de marzo no se había devengado ni pagado la transferencia de los $16 millones.
Lo que no puede afirmarse
Los documentos no permiten sostener que:
- Los $16 millones hayan desaparecido.
- El municipio haya contratado un préstamo por esa cantidad.
- Los recursos hayan sido desviados.
- Se hayan transferido a cuentas particulares.
- Algún funcionario haya obtenido rendimientos o beneficios.
- El fondo de pensiones haya recibido efectivamente los $14 millones.
- La diferencia de clasificación haya sido intencional.
Publicar cualquiera de esas afirmaciones como un hecho sería ir más allá de la evidencia disponible.
La información pendiente de la autoridad
Las solicitudes presentadas dentro de la Auditoría Ciudadana deberán confirmar o descartar las inconsistencias mediante la entrega de:
- Integración documental de los $16 millones.
- Estados de cuenta de diciembre de 2025 y enero de 2026.
- Conciliaciones bancarias.
- Pólizas de diario, ingresos, reclasificación y transferencias.
- Relación de cuentas y fuentes de financiamiento.
- Acuerdo del Ayuntamiento que autorizó su incorporación.
- Dictamen de viabilidad financiera.
- Determinación de recursos libres o etiquetados.
- Documentos de creación del fondo o fideicomiso de pensiones.
- Cuenta bancaria y contrato de inversión de la reserva.
- Explicación técnica de las tres clasificaciones.
- Soporte del ajuste de $151,566 en participaciones federales.
Al cierre de esta investigación, las respuestas formales de la autoridad municipal continúan pendientes. Cuando sean entregadas, deberán contrastarse con los estados financieros ya publicados. La respuesta no solamente tendrá que confirmar que el dinero existía: tendrá que demostrar de dónde salió, en qué cuenta estaba, cómo fue registrado y dónde terminó.
Conclusión
El primer hallazgo de la Auditoría Ciudadana Ezequiel Montes no es un faltante de $16 millones. Es un problema de trazabilidad y consistencia financiera.
La legislación permite que el municipio utilice disponibilidades de años anteriores como financiamiento propio. El cuestionamiento comienza cuando el mismo recurso aparece sucesivamente como disponibilidad, financiamiento interno e ingreso por prestación de servicios, sin una nota que permita entender el cambio.
Puede ser un error de captura. Puede ser una limitación del sistema contable. Puede existir una reclasificación perfectamente sustentada. También puede haber una integración deficiente del presupuesto. Todavía no lo sabemos.
Lo que sí está documentado es que, para seguir esos $16 millones, no basta con leer una sola tabla: hay que atravesar varios documentos oficiales y descubrir que el dinero conserva la misma cantidad, pero no el mismo nombre.





