De inmuebles durante 2025
Tequisquiapan, Qro. — La revisión ciudadana al gasto municipal volvió a encender focos de atención en Tequisquiapan. Dentro del capítulo 3000, la partida 3511 Conservación y mantenimiento menor de inmuebles acumuló 9 millones 96 mil 317.31 pesos durante 2025, de acuerdo con la información entregada por la autoridad municipal como respuesta a la Solicitud 38.
El dato no es menor. Se trata de una bolsa millonaria destinada, en teoría, a trabajos de conservación y mantenimiento en inmuebles bajo responsabilidad del municipio. Sin embargo, la documentación entregada no permite ver de forma integral y ordenada qué inmuebles fueron intervenidos, qué trabajos específicos se realizaron, qué proveedores participaron, bajo qué contratos se pagó y qué evidencia existe para acreditar que esos servicios efectivamente se ejecutaron.
La auditoría ciudadana no pidió una ocurrencia. Solicitó expresamente, para este tipo de gasto, la relación de inmuebles intervenidos, el trabajo realizado, fecha, proveedor, monto, contrato u orden de servicio, así como evidencia mínima como bitácoras, actas, recepción y fotografías. Pero la respuesta no habría abierto de manera completa esa ruta documental.
Y ahí está el problema de fondo.
Porque cuando un municipio reporta más de 9 millones de pesos en mantenimiento de inmuebles, la ciudadanía tiene derecho a saber con precisión dónde se aplicó ese dinero, qué edificios o espacios fueron atendidos y cómo puede comprobarse físicamente ese gasto.
No se trata de descalificar por sistema todo gasto en mantenimiento. Los inmuebles públicos requieren conservación constante: oficinas, instalaciones administrativas, espacios deportivos, edificios operativos, áreas de atención ciudadana y otras dependencias necesitan recursos para funcionar. El punto es que el monto obliga a un nivel de claridad mucho más alto del que hasta ahora permite la información entregada.
La cifra abre varias preguntas inevitables.
¿Qué inmuebles absorbieron la mayor parte del gasto?
¿Se trató de mantenimiento preventivo o correctivo?
¿Hubo concentración de pagos en ciertos proveedores?
¿Existieron contratos formales o simples órdenes de servicio?
¿Los trabajos pueden verificarse en sitio o sólo existen en papel?
La partida 3511 se coloca, además, entre los rubros más altos detectados en la revisión del capítulo 3000, sólo por debajo de otros conceptos como servicios profesionales. Eso la convierte en una veta de alto interés para la fiscalización ciudadana, no sólo por el monto, sino por la necesidad de contrastar el gasto reportado con el estado real de los inmuebles municipales.
En otras palabras: si el gobierno dice haber gastado más de 9 millones en mantenimiento, tendría que ser posible mirar edificios, oficinas, instalaciones o espacios públicos y encontrar ahí el reflejo de ese dinero.
La opacidad técnica también vuelve a aparecer en este rubro. Sí se observa el monto global en los auxiliares, pero no toda la historia detrás del gasto. Falta la película completa: inmuebles, proveedores, contratos, trabajos, entregables y evidencia de cumplimiento.
Por eso esta revisión no sólo habla de números. Habla de una pregunta básica de rendición de cuentas: cuando el municipio gasta millones en mantenimiento, cómo demuestra que el dinero se convirtió realmente en mejoras visibles y comprobables.
La auditoría ciudadana continuará exigiendo que esa información se abra con mayor detalle, en formatos útiles y con trazabilidad suficiente. Porque en el manejo del dinero público no basta con registrar pagos: hay que demostrar resultados.
Y en Tequisquiapan, esos más de 9 millones en mantenimiento de inmuebles todavía necesitan muchas respuestas.







